martes, 11 de septiembre de 2007

¿Tienes fuego?

Él me pidió un pitillo y se lo di al instante. Sacó un mechero de su bolsillo y lo encendió. Tras cinco minutos disfrutando ensimismado, la tarde cayó y se escondió en su casa de bambú. A la mañana siguiente, cuando me vio, se perdió por la puerta presuroso y apareció con una pipa de agua. Y allí nos echamos unos risas sin entendernos, intercambiando unas pocas palabras y un montón de gestos. Magnífica mañana compañero.

2 comentarios:

  1. Me gusta la dulzura que expresa en la foto aquel hombre en pergamino.
    Las risas de los no-entendimientos son las que van undidas al saber mas profundo.

    Gusto

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